
CONOCIENDO A MI ENEMIGA ÍNTIMA (II)
—Mmmm… —se escucha la voz de Amelia— no esta nada mal esta perra, Álvaro. Esta mañana, cuando la vi supe que era ella, la reconocí desde las fotos que tú me enviaste, pero debo reconocer que así desnuda, es incluso, no se… deliciosamente vulgar… Su voz, sus palabras, llegan a mi mente de una manera tan hiriente que no puedo ahogar mi grito de rabia, de odio hacia ella. —Tranquila




















