
UNA FANTASÍA DE VIOLACIÓN
No sabría decir cuanto tiempo había permanecido allí, atado boca abajo al cabecero de la cama y completamente desnudo, sin poder ver nada por tener los ojos tapados con un antifaz y sin poder tampoco gritar a causa de la mordaza que me tapaba la boca. Estaba sobre un colchón sin sabana alguna y sentía como algunos de sus muelles se me clavaban dolorosamente en el cuerpo sin que pudiera



















