
SUELAS ROJAS XXXIII -XXXIV
SUELAS ROJAS (Parte XXXIII) El celular de María sonó. Era un mensaje de Valentina: «Perdóname mi amor. ¿Nos vemos para el almuerzo en el restaurant de siempre? ¡Te quiero!» De pronto, el día de la joven y ejemplar guardiana había cambiado para bien: de seguro tendría una fogosa reconciliación con su novia y se había deshecho del holgazán de su cuadrilla en los campos del Instituto Correccional H.E.M.B.R.A.. Aliviada,



















