
SUELAS ROJAS II
SUELAS ROJAS (Parte II) «Pues bien», le dijo ella con frialdad. «Tienes suerte de que Dionisia se haya tenido que ir a cuidar a su madre esta noche. Te puedes acomodar en el cuarto de servicio. Ya no quiero dormir más contigo». «Gracias mi vida!», dijo él tragando saliva, pensando que respecto a separarse era un mal menor y confiando en poder revertir la situación en unos pocos días. «Mañana



















