
LÁGRIMAS
La Señora Dómina se encontraba esa tarde muy en silencio y súper liada en su ordenador, mientras yo estaba haciendo mis tareas de limpieza tocó el timbre, fugazmente acudí a su requerimiento. La Señora me preguntó: «¿te quedas mucho para terminar?» Le respondí: «no Señora, sólo recoger los utensilios de limpieza Señora«, ella me respondió: «bien, ahora lo haces, siéntate un poco y te voy a comentar un tema…» Ya interiormente



















