
UN SIN VIVIR II
CAPÍTULO 2: FRENTE A LA REALIDAD Conseguí atraparla y ponerme a su altura. Me miró en tono displicente, como queriendo enviarme un mensaje que no supe interpretar. No tuve tiempo de esgrimirle nada, dio vuelta a la esquina y en el primer portal colocó la llave que llevaba ya en la mano y tras abrir la puerta de hierro se dirigió a la entrada situada a la izquierda del rellano


















