
EL DOLOR DE LOS AZOTES
Mientras te recuestas sobre mi regazo a mis órdenes, muchos pensamientos se arremolinan en tu cabeza. Sabes que te darán nalgadas, pero no sabes por cuánto tiempo o con qué fuerza. Todo lo que sabes es que dolerá. Tu respiración comenzó a acelerarse tan pronto como te miré y dije «pasa por mi regazo». Puedo sentir tu pecho moviéndose contra mí y veo tu espalda subir y bajar con cada







