
SUELAS ROJAS XXVIII
Parte XXVIII Carlos se despertó con orina de mujer, caliente, llovíendole sobre el rostro. Apenas se detuvo el chorro llegó a ver la entrepierna desnuda de la joven oficiala que le humillaba de esa manera, parada sobre la reja, antes de moverse para hacer lo mismo con los otros internados de su cuadrilla: «Mierdas, ¡despiértense que tienen que trabajar!» Érika tenía estatura y complexión atlética similar a las otras oficialas,







