
APRENDIZ DE SUMISA | CAPÍTULO 1: EL JUGUETE ROTO
Mis amores platónicos desde muy pequeña, mis “crashes”, como dirían ahora los millenials, eran dos: Leonardo DiCaprio y mi vecino del tercer piso, Norman. De DiCaprio me encantaban su sonrisa angelical, su mirada profunda y su pelo; y muchas veces lo imaginaba dándome abrazos y besitos de tarta de fresa (recordemos que era pequeña, unos 8 o 10 años). Mi vecino, su antagonista, tenía unos rasgos muy felinos, ojos verdes,








