
UN REGALO DE JAMES (Fragmento)
James. Dormir resultaba difícil. Había un acolchado de espuma en el fondo de la jaula pero mi peso hacía que las rodillas empujaran contra la dura superficie de acero de abajo. Además, los humanos no duermen habitualmente a cuatro patas. Después de una hora o así aprendí que podía girarme a un lado, bajar las caderas y tumbarme pese a que mis muñecas estuvieran enganchadas. Fue entonces cuando



















