
HORA DE ENTRENAR
-Sigue moviéndote, ¡Vamos! El sudor me caía por la frente, mi temperatura corporal estaba descontrolada y no solamente era por el ejercicio. -¡Sigue moviéndote Nala! Era muy exigente, no me dejaba respirar. -Dame las últimas, ¡venga! Solo quedan cinco, me está costando mucho más de lo que pensé, Mi Señor puede ser muy perverso cuando quiere, las piernas me tiemblan a causa del huevo vibrador alojado en mi interior, no







