
LA SUMISIÓN DE MI MARIDO
El verano pasado fuimos a Brasil mi marido Alejandro y yo, a pasar unas vacaciones. Estábamos acampados en un camping unos 150 km aproximadamente al norte de Río. En el campamento de al lado había dos «mulatonas», dos chicas negras, grandotas, pechugonas y caderudas. Mi marido, sabiendo mis intenciones bixesuales, me miraba y me sonreía. Nos comprendemos muy bien y, aunque no habíamos podido concebir hijos, no tenemos problemas por







