Categoría: Relatos

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SUELAS ROJAS III

SUELAS ROJAS (Parte III) Carlos, ese era su nombre, se retiró a su pequeño cobertizo, con sus pocas pertenencias, trató de acomodar sus cosas, hizo espacio para el colchón inflable y cuando ya bajaba la noche se fue al quincho a darse una ducha y cambiarse la ropa. Tuvo un poco de frío al volver, pero era lo que menos le importaba. Se sentía vacío casi separado de Diana, como

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SUELAS ROJAS II

SUELAS ROJAS (Parte II) «Pues bien», le dijo ella con frialdad. «Tienes suerte de que Dionisia se haya tenido que ir a cuidar a su madre esta noche. Te puedes acomodar en el cuarto de servicio. Ya no quiero dormir más contigo». «Gracias mi vida!», dijo él tragando saliva, pensando que respecto a separarse era un mal menor y confiando en poder revertir la situación en unos pocos días. «Mañana

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SUELAS ROJAS

SUELAS ROJAS. Parte I Lo primero que vio al ingresar a la casa fueron las suelas rojas de las botas de su esposa, tiradas en la alfombra de la sala. Desde el fondo, al parecer de su cuarto, provenían unos gritos de pasión, y al ponerles más atención, de inmediato reconoció la voz de su esposa. Quedó petrificado y, contrario a cualquier macho celoso, no supo qué hacer, fijó su

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AUSENCIA

Tras varias jornadas de ayudando a mi Señora llegó el día y el momento de sus marcha, fui incapaz de ir a hacer mi último servicio y cargar la mudanza de mi Señora en el camión, tenía ya la mentalidad hecha, me iba a quedar huérfano, sin Señora Ama cerca de mi para poder ir a servirle, pero no fue así. Cuando llegó el momento no la pude ver marcharse,

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INICIO AL SADO

Todo empezó hace tres añitos, cuando yo tenía veinte. Era una tarde de noviembre y me encontraba sola en casa esperando a mi novio. Mis padres se habían ido a pasar el fin de semana a casa de mi abuela y por lo tanto estábamos los dos solitos. Habíamos decidido que él se quedase conmigo todo el fin de semana, para yo no estar solita y no pasar miedo, y

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LÁGRIMAS

La Señora Dómina se encontraba esa tarde muy en silencio y súper liada en su ordenador,  mientras yo estaba haciendo mis tareas de limpieza tocó el timbre, fugazmente acudí a su requerimiento. La Señora me preguntó: «¿te quedas mucho para terminar?»  Le respondí: «no Señora, sólo recoger los utensilios de limpieza Señora«, ella me respondió: «bien, ahora lo haces, siéntate un poco y te voy a comentar un tema…»  Ya interiormente

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SORPRESA

Era una noche de Agosto, recibí un mensaje de mi Señora, en el que me preguntaba si al día siguiente tenía algo que hacer,  respondí que no tenía nada que hacer y que estaría disponible para servirla, la Señora me respondió «vale, entonces quedamos sobre las 11:00», le respondí, si Señora. A la mañana siguiente, me desperté temprano para estar lista  a la hora que habíamos acordado,  mientras estaba desayunando

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CAMBIOS

Desde el día que tuve la suerte de que la Señora Dómina,  – que a partir de ahora es MÍ SEÑORA–  me impuso el collar de propiedad, ahora ya  mí visión del mundo bdsm ha cambiado radicalmente, cambiado por muchos aspectos que  voy a intentar enumerar e intentaré que no se me quede  ningún cambio en el tintero. Una vez, que la Señora Dómina, te pone el tan valioso y

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AGRADECIMIENTO

Nosotras las sissys, las sumisas y los sumisos tenemos que tener presente muchas cosas del mundo bdsm que nos dan nuestra Señoras o Señor Dominante. Una tarde me encontraba en la casa de mi Señora, esa tarde era un poco atípica, porque a llegar yo a su casa para que el servicio diario,  me dispuse a cambiarme de indumentaria y con la sorpresa, que me encontré encima del mueble de

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LLEGÓ EL MOMENTO

Llegué un día por la tarde a la puerta de la casa de la Señora Dómina, toqué el timbre y escuché desde dentro, la voz de la Señora diciendo: «un momento, ya abro la puerta».  Así fue, no pasó ni un minuto, y ya sentía la Señora Dómina  trastear la puerta para abrirme. Cuando abrió la puerta me quedé paralizado, inmóvil, la Señora  estaba vestida espectacular, con unas botas altas,

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