
AMA MARGUERITE, LOS FINES DE SEMANA
A sus cuarenta y seis años, Leopoldo era un exitoso empresario que vivía de las rentas de sus numerosas empresas de importación y exportación, creadas por él mismo en todo el país y en algunos más del extranjero. A pesar de sus logros económicos, el empresario se había separado ya tres veces de otras tantas esposas y la razón era muy simple: las tres mujeres le consideraban un depravado sexual,








