
24 HORAS
Otro día más. Aquí estoy yo, en este frío y húmedo sótano. Mis manos atadas a la espalda por un correaje que se cruza sobre mi pecho. Parte de mi rostro, cubierto por una máscara de cuero, y mi boca y nariz, tapadas por una mascarilla también de cuero. Un tubo flexible salía de la mascarilla y se perdía en el techo. Estaba unido con la planta superior, más concretamente





